domingo, 10 de septiembre de 2017

Tres vinos y una nueva amiga




Ayer vino una amiga colombiana a departir en casa y secamos esas tres botellas que aparecen allí arriba: dos italianos y un español.




Enoitalia

Gemma di Luna Moscato

7,5% Grad. Alc.

Bardolino, Verona, Italia.

Un espumoso que llama la atención por su botella diferenciada, de color turquesa, pareciera hecha de cerámica pero no, es vidrio pintado de ese color. Como siempre, lo más importante es el vino, y el vino estuvo bien.



De un amarillo muy tenue, pajizo, pero resalta su leve coloración, de burbujas pequeñas con buena persistencia.

Aroma herbal, hay un toque como a manzanilla, leve cítrico. Aroma de mediana intensidad.

En boca lo cítrico es algo más notorio aunque esa sensación a manzanilla está ahí presente siendo una sensación algo más leve. De final mediano, retrogusto muy leve a miel.



Adquirido en Harris Teeter de Chesapeake, a 21 Trump’s, tiene una buena rpc.

Acompañó la conversa, y el primer brindis del que de seguro serán muchos más.

Es un espumoso cumplidor. Agradó esa aromaticidad desde el descorche, aunque no fuera una sensación tan marcada, no fue  tan persistente. No encuentras esa destacada finura de un Asti, por ejemplo, pero tampoco desequilibra. A su favor es que el dulce no empalaga en ningún momento. No estuvo nada mal sin ser una maravilla.




Tenuta Olim Bauda

Centive Moscato D’Asti 2015

5,5% Grad. Alc.

Incisa Scapaccino, Asti D.O.C.G. Piemonte, Italia.




No es novedad nuestro gusto por los vinos dulces italianos, especialmente si son Asti. Éste blanco de botella pesada sorprende desde el descorche.



De un amarillo vivo, denota una corpulencia entre leve y mediana, forma lágrimas pequeñas, pero persistentes.

Aroma floral, flores blancas, sensación muy intensa. Aromas cítricos, limón amarillo, de esos que en Brasil llaman siciliano, a cáscara de naranja, a toronja. Aroma de muy buena persistencia.

En boca un leve toque de miel, de corpulencia mediana. La sensación floral es leve. De final largo, con retrogusto a peras.



Adquirido en Liberty Wine Merchants en Vancouver a 23 Justin’s, tiene una excelente rpc.

Acompañó unos deliciosos muffins que Juliana trajo, y de paso, nos hace conocer un nuevo lugar: la panadería Urban Cupcakes & More de Virginia Beach, a la que de seguro pronto visitaremos.

El blanco en cuestión desde segundos después al sonido del descorche el aroma –perfume sería la palabra- invadió el área. Como un genio ansioso a la espera de que abran la botella; antes de saborearlo ya nos había encandilado. En boca sólo confirmó la joyita que es: de un dulzor muy leve y equilibrado, donde lo cítrico y lo floral se amalgamaban con perfección. ¡Toda una ricura! Uma delicia...!, dice Cris, Juliana concuerda.




Tierra Aranda

Tierra Aranda Tempranillo 2014

14% Grad. Alc.

Ribera Del Duero D.O. España.




Un tinto que hemos probado tan solo una vez hace algunos años, pero que dejó buenos recuerdos, es éste tempranillo de Tierra Aranda. Y no, no es de Rioja, sino de Ribera del Duero, o sea, un vino de una región más difícil de conseguir, inclusive en British Columbia, que les digo entonces de Curitiba y/o Lima.



De un rojo vivo hacia el centro con bordes violáceos, de una corpulencia entre leve y mediana, forma lágrimas pequeñas pero persistentes.

En nariz frutos negros maduros, hay una leve sensación a roble. Aromático, pero de poca intensidad.

La fruta negra madura se refrenda en boca, así como la corpulencia entre leve y mediana. Notas leves a roble, muy elegantes. De taninos rebeldes, con presencia de toques especiados, pimienta, anís estrella, de final largo, de retrogusto a café en grano, y mineral.



Adquirido en Total Wine & More de Chesapeake a 22 Trump’s, tiene una excelente rpc.

Acompañó una pizza de pepperoni y otra meat lover’s.

Es un tinto con una personalidad, no desequilibra, pero con una sensación tánica fuerte, diferente de los de Rioja. Aunque de poca expresividad en nariz al saborearlo tuvo mucha presencia. Llena la boca, y con comida se disfruta más. Complejo y redondo. Entre muchas cosas, lo bueno de éste lado del Atlántico es el poder encontrar con vinos de otras regiones españolas, sin tener que renunciar a Rioja. Una muy buena experiencia.


Somos amigueros, algo que Sofía parece haber heredado. Juliana tiene un sabor en el acento de aquellas personas que tienen y quieren aún mucho más por descubrir. Ya habrá más reuniones para saber más de Pereira, y de Colombia. El vino sabe más rico cuando hay amigos con quienes compartirlo.
¡Gracias por cruzarte en nuestro camino! 

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